La medida busca garantizar la continuidad, estabilidad y calidad de los servicios de acueducto, alcantarillado y aseo en la ciudad
El Concejo Distrital de Barranquilla aprobó la cesión de la infraestructura de acueducto, alcantarillado y aseo a la empresa Triple A por un período de 20 años, una decisión estratégica que entrará en vigor en octubre de 2033, una vez finalice el actual contrato de concesión. La medida apunta a asegurar la continuidad y estabilidad en la prestación de servicios públicos esenciales, impactando de manera directa la calidad de vida de los barranquilleros durante las próximas dos décadas.
El concejal José Trocha, ponente del proyecto, subrayó que la decisión se sustenta en principios fundamentales de la prestación de los servicios públicos. “El servicio público se fundamenta en dos elementos clave, según la Ley 142: la finalidad colectiva y el principio de universalidad. Es responsabilidad del Distrito y del Concejo garantizar que todos los ciudadanos tengan acceso a servicios esenciales, especialmente al agua potable”, afirmó.
Desde la administración distrital se explicó que la cesión responde a la necesidad de garantizar una gestión eficiente, sostenible y técnicamente sólida de los recursos hídricos y del servicio de aseo. La secretaria de Hacienda, Emelith Barraza; la secretaria jurídica, Margine Cedeño; y el asesor jurídico de la Alcaldía, Guillermo Acosta, coincidieron en que esta decisión fortalece la capacidad operativa de Triple A y protege el interés público, asegurando estándares óptimos en la prestación de los servicios.

La administración distrital señaló que la medida se fundamenta en tres pilares estratégicos: el fortalecimiento financiero de Triple A mediante la mejora de su perfil de riesgo, lo que facilita el acceso a créditos para grandes inversiones; la seguridad jurídica a largo plazo, que permite planificar obras y mantenimientos con visión de futuro; y el retorno directo de los beneficios a la ciudadanía, dado que el Distrito es accionista mayoritario de la empresa con más del 68% de participación. Con esta decisión, Barranquilla apuesta por un modelo que refuerza lo público y prioriza el bienestar colectivo.
