La Asociación de IPS de Colombia alertó sobre el deterioro creciente del sistema de salud debido al incumplimiento en los pagos por parte de las EPS, con especial preocupación por la Nueva EPS, la más grande del país. Jorge Toro, director del gremio, denunció que la red de prestadores se ha visto obligada a cerrar servicios por la falta de liquidez y la ausencia de transparencia financiera. Según indicó, desde 2023 no se conocen los estados financieros de la entidad, lo que impide establecer si es viable o no.
Toro explicó que, aunque la Nueva EPS realiza pagos parciales de la cartera corriente a través del giro directo de la ADRES, estos no cubren la totalidad de lo adeudado. La situación ha generado un ciclo repetitivo de cierres y reaperturas de servicios: cuando las IPS anuncian suspensiones, la EPS responde con desembolsos puntuales, pero sin regularidad. “No hay una estabilidad en los pagos que permita gerenciar los ingresos y mantener una organización sólida”, advirtió.
Los servicios más afectados por esta crisis son camas de adulto, consulta externa, psicología, pediatría y ginecología. De acuerdo con reportes de las secretarías de salud, en el primer semestre de 2025 se proyecta el cierre temporal o definitivo de aproximadamente 6.500 servicios en todo el país. Aunque existen estimaciones de deudas de la Nueva EPS que van de 13 a 21 billones de pesos, la Superintendencia Nacional de Salud reporta que la cartera total con los prestadores asciende a 32 billones.
Finalmente, Toro recordó que esta problemática no es nueva, pero ha empeorado en los últimos años. El debate sobre la suficiencia de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) continúa siendo un punto de fricción: mientras las EPS sostienen que los recursos son insuficientes para cubrir las necesidades del sistema, el Gobierno Nacional afirma lo contrario. En medio de esta disputa, miles de pacientes enfrentan la incertidumbre de perder acceso oportuno a servicios de salud esenciales.
