Cali fue escenario de una posesión presidencial inédita, con la presencia de líderes internacionales y una ceremonia que rompió con la tradición del Capitolio Nacional.
Con un escenario diferente al habitual, rodeado de símbolos militares y mensajes de fe, Abelardo De La Espriella asumió este viernes la Presidencia de Colombia. La ceremonia se realizó en la Arena USC de Cali, luego de que el Congreso aprobara trasladar la sesión de posesión fuera del Capitolio Nacional, en Bogotá, una decisión que marcó un hecho inédito en la historia política del país.
Desde varias horas antes del inicio del acto, la zona permaneció bajo un fuerte esquema de seguridad. Policía y Fuerzas Militares acordonaron varias cuadras alrededor de la Arena USC para prevenir posibles ataques, teniendo en cuenta la presencia de grupos armados ilegales en Cali y el Valle del Cauca. En el interior del recinto, una frase apareció en las pantallas como mensaje de bienvenida al nuevo gobierno: “Bienvenidos a la Patria Milagro”.
La llegada del nuevo mandatario estuvo acompañada por su esposa, Ana Lucía Pineda, y sus cuatro hijos. Vestido con traje negro y gafas oscuras, De La Espriella avanzó hacia el escenario mientras realizaba el saludo militar a los asistentes. En el acto también estuvieron el rey Felipe VI de España y ocho presidentes latinoamericanos, entre ellos Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador; y José Antonio Kast, de Chile. La ausencia del expresidente Gustavo Petro y del Pacto Histórico también marcó la jornada.

Uno de los momentos más emotivos ocurrió durante la interpretación del himno nacional por parte de la cantante Maia, quien acompañó al mandatario durante diferentes momentos de su campaña. Posteriormente, el senador Honorio Henríquez tomó el juramento presidencial y le impuso la banda. De La Espriella llevó entonces su mano a la sien, realizó el saludo militar y exclamó “Firmes por la patria”, provocando los aplausos de los asistentes.
La ceremonia también tuvo como protagonista a Luis Felipe Yagüé, un campesino y vendedor ambulante de 74 años que ganó notoriedad durante la transición presidencial. El mandatario lo recibió en el escenario y pidió un aplauso para él. Más adelante, José Manuel Restrepo fue juramentado como vicepresidente. Durante el acto, Maia interpretó “Hallelujah”, mientras imágenes religiosas acompañaban la ceremonia, en una jornada en la que la fe tuvo un papel destacado.

El cierre estuvo marcado por las intervenciones del rabino David Michaan, el pastor Eduardo Cañas Estrada y el monseñor Francisco Múnera, quienes elevaron oraciones y llamados por la seguridad, la unidad nacional y el fin de la violencia. Después de la ceremonia, De La Espriella se dirigió al Batallón Pichincha para pronunciar ante las Fuerzas Militares su primer discurso como presidente de Colombia. Desde allí comenzó oficialmente el periodo de cuatro años de su administración.
