El menor, oriundo de Nechí, Antioquia, estaba hospitalizado por su delicado estado de salud. El caso había sido denunciado previamente por el gobernador Andrés Julián Rendón, quien cuestionó la gestión de la EPS Coosalud.
La muerte de un bebé de apenas tres meses volvió a poner en discusión las demoras en los procesos de remisión de pacientes que requieren atención médica de mayor complejidad. El menor, oriundo de Nechí, Antioquia, permanecía hospitalizado en Montería debido a su delicado estado de salud y esperaba ser trasladado a otra institución que contara con los servicios especializados que requería.
De acuerdo con información entregada por sus familiares y reportada por medios regionales, el bebé falleció luego de sufrir un paro cardíaco. Sus padres aseguraron que durante varios días permanecieron a la espera de que se concretara la remisión y que recibieron diferentes explicaciones sobre las dificultades para realizar el traslado, mientras el estado de salud del menor continuaba deteriorándose.
El caso había sido denunciado públicamente días antes por el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, quien cuestionó la actuación de la EPS Coosalud frente a la situación. Según lo informado previamente, desde la Gobernación se realizaron gestiones para conseguir una cama y los equipos necesarios para atender al bebé, además de acudir ante la Superintendencia Nacional de Salud con el propósito de buscar una solución al proceso de remisión.
Tras conocerse el fallecimiento, Rendón volvió a cuestionar la actuación de la EPS y señaló a Coosalud por lo ocurrido. El caso genera nuevamente interrogantes sobre los tiempos de respuesta y los procedimientos para trasladar a pacientes que necesitan atención especializada, especialmente cuando se trata de menores de edad en condiciones críticas.
