El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, abrió los discursos de alto nivel en la Asamblea General de la ONU, fiel a la tradición que otorga ese primer turno a su país. Desde el podio, lanzó mensajes directos contra las sanciones de Estados Unidos a instituciones y productos brasileños, medidas impulsadas por el presidente Donald Trump tras la condena del exmandatario Jair Bolsonaro por tentativa de golpe de Estado. Lula defendió la independencia judicial de Brasil y advirtió que “nuestra democracia, nuestra soberanía no se regatea”.
En un tono crítico hacia Washington, el mandatario brasileño denunció los aranceles del 50 % impuestos a su país como un ataque unilateral que, según dijo, pone en riesgo el multilateralismo. Además, condenó los recientes ataques de EE.UU. a barcos en aguas cercanas a Venezuela, que calificó de “ejecuciones extrajudiciales”. “El autoritarismo se ve fortalecido cuando no actuamos ante los actos arbitrarios”, expresó Lula.
Otro de los puntos centrales de su intervención fue la guerra en Gaza, conflicto que calificó de “genocidio” al condenar las acciones de Israel tras los atentados terroristas de Hamas. “Nada, absolutamente nada justifica el actual genocidio en Gaza”, recalcó, señalando que miles de mujeres y niños han muerto bajo los escombros. El presidente brasileño también elogió a sectores de la comunidad judía que han rechazado la ofensiva militar en el enclave palestino.
Lula cerró su discurso llamando a “refundar la OMC” ante lo que considera un deterioro del sistema de comercio multilateral, afectado por medidas unilaterales como los aranceles de Trump. Asimismo, pidió que el cambio climático se convierta en “el corazón que da vida a la ONU”, con mayor financiamiento y acceso a tecnologías para los países en desarrollo. Aunque Trump respondió con críticas a Brasil, ambos mandatarios sostuvieron un breve encuentro en el que, pese a las tensiones, hablaron de una “química excelente” y acordaron reunirse la próxima semana.
