De acuerdo con Valora Analitik, el riesgo país de Colombia se encuentra en su nivel más bajo en más de cuatro años, gracias a la caída del Credit Default Swap (CDS) a cinco años y del índice EMBI, que mide la diferencia entre los bonos soberanos de Colombia y los de Estados Unidos. Esto significa que, para los inversionistas internacionales, Colombia hoy se percibe como un destino menos riesgoso para colocar capital.
El buen momento se explica tanto por factores externos como internos. En el plano internacional, las expectativas de recorte de tasas de interés por parte de la Reserva Federal han impulsado la búsqueda de mercados emergentes, favoreciendo a países latinoamericanos como Colombia, Brasil y México. En el ámbito interno, las operaciones de manejo de deuda del Ministerio de Hacienda y el interés de inversionistas por reposicionarse en TES y acciones locales han generado mayor confianza.
Este escenario abre la puerta a una disminución del déficit fiscal, pues un país con menor riesgo accede a financiamiento más barato, puede refinanciar deuda en mejores condiciones y atraer inversión extranjera directa. Todo ello fortalece la capacidad del Estado de cumplir con sus compromisos sin necesidad de aumentar impuestos ni recortar programas sociales.
El fortalecimiento del peso colombiano frente al dólar es otra señal positiva. Este fenómeno responde al ingreso de capitales extranjeros, el mayor apetito por riesgo en los mercados y la confianza en la política monetaria y fiscal. Una moneda revaluada reduce el costo de la deuda externa, abarata las importaciones y mejora la percepción de estabilidad económica. Aunque aún persiste el reto de recuperar el grado de inversión, agencias como Fitch Ratings han ratificado la calificación de Colombia en “BB+” con perspectiva estable, lo que refleja solidez en los fundamentos de la economía.
