El Atlántico ingresa a la red mundial de playas sostenibles tras un riguroso proceso que evaluó 33 estándares internacionales de calidad y protección ambiental.
El Atlántico vivió una jornada histórica con la izada oficial de la Bandera Azul en Salinas del Rey, en Juan de Acosta, convirtiéndose en la primera playa de América con vocación deportiva en recibir esta certificación internacional. El acto inició con un recorrido por la zona costera para presentar sus puntos de seguridad, señalización bilingüe y accesos universales, seguido de un solemne protocolo en el que una estudiante local portó la bandera, símbolo del cumplimiento de los más altos estándares globales de sostenibilidad.
Durante la ceremonia, autoridades como el alcalde Carlos Higgins Molina y la delegada del programa en Colombia, Roxana Nieto, destacaron el papel protagónico de la comunidad en la obtención del reconocimiento otorgado por la Foundation for Environmental Education (FEE). Salinas del Rey superó un proceso que evaluó 33 criterios internacionales y habilitó un kilómetro de frente costero, con 360 metros destinados a actividades recreativas y deportivas bajo estrictos protocolos de seguridad, manejo ambiental y monitoreo permanente de la calidad del agua.
El gobernador Eduardo Verano subrayó que este logro es fruto de una visión integral de ordenamiento costero, infraestructura y gobernanza comunitaria que posiciona al Atlántico como un destino turístico sostenible y competitivo. A su vez, la secretaria de Desarrollo Económico, Marisabella Romero, resaltó la labor conjunta entre operadores turísticos, estudiantes y residentes, quienes fortalecieron procesos de educación ambiental, gestión de residuos y calidad del servicio para alcanzar los estándares exigidos por la red global de playas certificadas.

El evento contó con la participación de estudiantes, deportistas y operadores turísticos, quienes celebraron el impacto social, ambiental y deportivo de la certificación. Con este hito, el Atlántico abre una nueva etapa para su desarrollo turístico e inicia el camino para que otros destinos del corredor costero —como Punta Astilleros y Piojó— avancen hacia modelos similares de excelencia ambiental y reconocimiento internacional.
