El nuevo puente Pumarejo, inaugurado en 2019 con una inversión de $785 mil millones, fue diseñado para transformar la competitividad portuaria de la región Caribe al permitir el paso de buques de gran calado por el río Magdalena. La moderna estructura de seis carriles y mayor altura generó altas expectativas en torno al comercio fluvial y el desarrollo económico de Barranquilla y su área de influencia.
Sin embargo, seis años después, la promesa de navegabilidad plena sigue en pausa. La razón: el antiguo puente Pumarejo continúa en pie y se ha convertido en un obstáculo para el tránsito de embarcaciones, lo que limita los beneficios que debería estar generando la nueva infraestructura.
La Contraloría General de la República advirtió que la falta de demolición de la vieja estructura podría convertir la obra en un “elefante blanco” del Caribe, si no se toman decisiones rápidas y efectivas sobre el futuro del puente antiguo. La incertidumbre mantiene en vilo la competitividad portuaria de la región y el aprovechamiento real del río Magdalena como vía estratégica para el comercio.
