Judiciales

Cae en Riohacha alias ‘Bendito Menor’, señalado máximo cabecilla de las ACS

El hombre, quien tenía circular roja de Interpol y era buscado por homicidio, secuestro, extorsión y concierto para delinquir, murió junto a otros tres integrantes de su círculo cercano durante la operación ‘Centinela de la Patria’.

Naín Andrés Pérez Toncel, conocido con el alias de ‘Bendito Menor’, uno de los objetivos prioritarios de las autoridades, murió durante un operativo adelantado en la zona urbana de Riohacha, La Guajira. El procedimiento fue desarrollado por la Policía Nacional en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, en el marco de la operación ‘Centinela de la Patria’. El señalado cabecilla era requerido por los delitos de homicidio agravado, secuestro, extorsión y concierto para delinquir agravado, además de tener una circular roja de Interpol.

Durante el operativo también murieron otras tres personas que, según las autoridades, hacían parte de su círculo de confianza. Fueron identificados como alias ‘La Bebecita’, compañera sentimental de Pérez Toncel; alias ‘El Tío’, señalado de cumplir funciones logísticas dentro de la organización, y alias ‘Casiloco’, a quien las autoridades ubicaban como responsable de parte de las finanzas ilícitas de la estructura criminal.

Dentro del amplio expediente contra ‘Bendito Menor’ figuraban investigaciones por hechos violentos ocurridos en diferentes zonas del Caribe colombiano. Entre ellos se encontraba el secuestro, tortura, homicidio y posterior desmembramiento de un adolescente venezolano de 16 años, ocurrido en diciembre de 2025. Su localización fue posible gracias al trabajo articulado de la DIJIN, DIPOL y DIASE, que adelantaron labores de investigación e inteligencia para establecer sus movimientos y ubicación.

De acuerdo con la Policía, Pérez Toncel era señalado como máximo cabecilla de la subestructura Javier Cáceres de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra, organización a la que se le atribuía una estructura de unos 170 integrantes entre hombres armados y redes de apoyo. Las autoridades lo vinculaban además con extorsiones, narcotráfico, tráfico de armas y enfrentamientos con otras organizaciones criminales, hechos que habrían generado el desplazamiento forzado de más de 80 familias en La Guajira, Magdalena y Cesar. Su muerte, junto con la de los otros tres señalados integrantes, representa un golpe a la línea de mando de esta estructura.

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